Mis visitas

lunes, 12 de octubre de 2015

Insomnio

No puedo dormir, tengo tantas cosas atoradas que mi mente parece un torbellino. Tengo la garganta llena de palabras sin decir. Tengo lágrimas aglomeradas y detenidas por mi orgullo. Tengo fuego ardiendo en el estómago.
Si probablemente se trate de un caso de frustración, agravado por tristeza y rencor . Duele admitirlo, me cuesta pedir perdón.
Bueno, mañana será un nuevo día. Como una hoja en blanco, voy a escribir algo diferente o prolongar este malestar, mi elección.
Use el tiempo o pierda el tiempo.

viernes, 9 de octubre de 2015

Historias de amor

Empecé a escribir una historia de amor, siempre me han gustado, aceleran mi pulso dulcemente. Quizá sea eso o el drama de llegar a perderse o jamás encontrarse.
Espero mostrarlo a alguien algún día, cuando... sienta que está completo.
Mis sueños me ayudan mucho, alli todo es posible.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Propósito

Entre las continuas fiebres que acompañan mi recuperación entro a viajes en el tiempo, donde encuentro conexiones nunca antes analizadas por mi. Entre un sudor constante que me inclina a sentir calor y luego frío súbitamente. Hay una idea que gira y forra en mi y que cada vez ronda más forma. Yo escribiendo un libro, con lo que pienso, lo que me pregunto y las respuestas que he conseguido o simplemente el recorrido que he seguido, mi propio camino.

martes, 6 de octubre de 2015

El tiempo

Me sorprendió mi nueva percepción del tiempo, ya no era como la miel, sino como agua clara, ligera y veloz.

lunes, 5 de octubre de 2015

Me sentí diferente

Hoy me sentí diferente, el simple hecho de despertar lo fue. Como si otra presencia se hubiese ido de mi cuerpo al fin y creo saber que fue, se me fue el miedo.
Quisiera explicarlo porque es algo maravilloso, definitivamente no hubo fuegos artificiales o algún soundtrack, más bien fue como un click apenas audible, como si un interruptor se hubiese prendido dentro de mi.
Hecho está,  me sonreí y vi en mi reflejo las ganas de cantar, reír, bailar. Mi cuerpo apenas va tomando las fuerzas, aún me siento débil, aún me sofoco al subir las escaleras, pero mi fuerza interna, mi voluntad es, la siento invencible.
Mi actitud es diferente, mi mente piensa diferente y me gusta, esta funcionando muy muy bien.

martes, 29 de septiembre de 2015

Antes del miedo


-Hace un momento caminaba por la calle y luego…- Su cuerpo flotaba en un espacio rosado y rojizo, suspendida en la ingravidez, pero dentro de alguna clase de líquido, sus extremidades se extendieron, su cuerpo giró pero solo se vio a sí misma, en un espacio interminable, no hacía falta respirar, no sentía hambre, ni dolor; lo comprobó después de examinarse dos veces. Sentía paz, tranquilidad, poco a poco su pensamiento regresó a la escena de la calle.-¿Por qué me duele el pecho? ¿Por qué no dejo de llorar? ¿Por qué me importa tanto?- Una mujer con un vestido rojo caminaba lentamente y cabizbaja sobre la banqueta en una noche lluviosa los sonidos de la ciudad la envolvían, pero ella permanecía sumida en sus pensamientos.

-Esta angustia es horrorosa, quisiera dejar de sentir, ¿por qué siento tanto? ¿Por qué me siento tan indefensa? ¿Por qué siento que nadie me entiende? Es lo mismo todos los años, si no es un acosa es la otra ¿Cuándo dejaré de armar tanto drama?- Unos chavos disfrutaban de la lluvia en grupo, riendo y charlando, iban derrochando alegría que no se fijaron en el punto gris que iba adelante y chocaron. -Disculpe señora- dijo el más cercano y siguieron su camino, agregando el nuevo incidente a la serie de anécdotas. -¿Señora?- dijo en voz baja -pero si solo tengo 23 años.- Sintió como el corazón se le comprimía más, su orgullo terminó de magullarse y una lágrima se unió a las gotas que ya mojaban su cara.
Se quedó ahí parada, recordando las puertas que se le cerraron, los amores perdidos, los amigos inoportunos, los rechazos, las incontables negativas, los reproches, las críticas, los fracasos y las caras odiadas, la impotencia, la rabia, la humillación, toda una avalancha de emociones e imágenes; en ese instante cruzó con determinación la calle.

Todo estaba oscuro, incluso dudó si realmente existía si misma ahí, o si acaso tenía los ojos abiertos, ¿tenía cuerpo? Y mientras se preguntaba todo esto reparó en un ruido, oyó un sollozo, se mantuvo alerta para escucharlo de nuevo, ¡ahí estaba!... era una voz familiar, sintió una punzada de alegría y dolor a la vez. No sabía cómo pero algo andaba mal, algo le agobiaba a la otra persona y ella pensó que se debía a su existencia, lo intuyó. Se movió, giró, buscó una salida pero no había nada más que ella en un espacio infinito, ingrávido, sin tiempo, oscuro… absolutamente.

Quiso gritar, hacer ruido pero solo había silencio, lo que había oído no venía de fuera, estaba dentro de ella, puso atención y se esforzó por comunicarse mentalmente con la otra persona, pero al parecer era un canal de un solo sentido. Oyó los pensamientos de la otra persona cada vez más claros -¿Qué voy a hacer?, No estoy lista, no quiero, pero… me condenaré… Y si… ¡No! – Sollozos -¿Qué van a decir de mí?, ¿Por qué ahora?... Es que no puedo…- Y siguieron las preguntas y el llanto sin aparente sentido, contradicciones y respuestas ambiguas, hasta el punto en que no entendía lo que decía. Se sintió tensa, la otra persona estaba petrificada del miedo, pero ella había tomado una decisión –yo sé que es por mí, yo te amo, si debo morir… así será- la misma voz sollozante y conmocionada habló una vez más, un tanto sosegada, pero llena de valentía –Lo haré.-

Ella estaba arriba de un árbol, con el cuerpo de una niña y la voz que antes había oído le hablaba desde abajo –Todo está bien, ya no hay nada que temer, se ha ido, su voz era tan maternal y tranquilizadora y mientras bajaba el peso sobre su corazón se esfumaba, luego como i nunca hubiera abandonado el espacio rosado y rojizo se hizo un ovillo, ya no tenía el cuerpo ni de niña ni de mujer, era un bebé, el espacio ya no era infinito, las paredes tocaban su cuerpo con delicadeza y fue olvidando todo, mejor dicho, solo recordaba aquella voz amable, suave y cariñosa, solo eso.

martes, 25 de agosto de 2015

Me desperté sintiéndome

En mi sueño yo caminaba por una calle muy colorida, llevaba una ropa divina, hecha del algodón más suave y fresco que jamás había usado. Me sentí liviana, limpia, alegre; la gente sonreía a mi alrededor dándome una sensación de confianza, orgullo, responsabilidad. Lo que intuí en esta primera escena de mi sueño fue que mi trabajo ahí era asombroso, que compartía con los demás lo que yo tenía.

Caminé a una habitación poco iluminada, como si estuviera en una noche sin luna, pero con las estrellas brillando alrededor, mi mirada se centró en un espejo claro, puro; yo me miré y me asombró lo bella, lo hermosa que me veía, la luz en mis ojos, mi sonrisa honesta, mi cabello suelto y largo, casi al vientre, más rebelde de lo que normal, traté de peinarlo con mi mano y pensé: "mmm... hasta en mi sueño es difícil peinarlo"

Un ruido llamó mi atención y volteé hacia donde provenía, era de una habitación adjunta de donde colgaban enseres coloridos, persianas de cuentas, telas con tramas, una luz mística y frente a todo ello una hechicera o bruja, no sabría decirlo. Su cara mostraba preocupación, alerta, ella tenía una videncia para mi y me llamó con urgencia.

Yo no se lo pedí pero igual fui hasta su mesa donde estaba su bola de cristal, me miró a los ojos y dijo: "Viene algo duro para ti, no lograrás lo que te propusiste, son demasiados obstáculos para que logres pasarlos, piensa bien si quieres ir por ese lugar, te espera pobreza, fracaso..." No quise escucharla, la interrumpí, me levanté y grité al viento mientras me alejaba: "Tú no eres quién para decirme lo que puedo hacer, creo en mi, ¡Creo en mi!"

 Llegué de nuevo al espejo, sintiéndome preocupada, pero al verme a los ojos mi reflejo me dijo: "Todo irá bien, yo se que puedes lograrlo, tu haces tu propio futuro", abrí los ojos y agradecí el mensaje, no pudo ser más claro.