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lunes, 18 de diciembre de 2017

¿Quién era Raquel?

Raquel solía ser mi amiga, hasta que me cansé de su desconfianza y ella de mi temperamento demandante. 

Raquel era una mujer alegre, elegante, delicada, valiente, decidida, hermosa.

Raquel y yo nos conocimos en un curso de verano, coincidimos en ser perfeccionistas, me gustaba de ella la pasión con la que realizaba las más bellas decoraciones de pasteles, lo meticulosa que llegaba a ser en sus apuntes, lo ridículamente concienzuda para las cuentas.

Raquel y yo éramos amigas hasta que mi tener razón y su valemadrismo se encontraron.

Raquel y yo trabajamos en el mismo restaurante por 3 años hasta que un día, después de un lento deterioro mental y emocional al cambiar constantemente de pareja, problemas familiares y financieros; se le borró su sonrisa, las ganas de cocinar, el ánimo de ir a trabajar.

Raquel y yo nos veíamos en el mismo café todos los domingos a la misma hora, hasta que le dejó de interesar todo. Un domingo dejó de ir simplemente.

Raquel y yo solíamos reír por cualquier cosa, hasta que en mi desesperación por hacerla reaccionar empecé a gritarle y reprenderla. Un día simplemente la dejé ir.

Raquel nunca pidió perdón, nunca dió explicaciones, nunca llamó. Mi ego se interpuso entre nosotras, no sería yo quien levantara el teléfono primero.

Raquel simplemente se dejó caer, no hubo poder humano suficiente para que pudiera salir.

Se le fue la vida misma.

Frustración

Jorge sintió cómo su estómago ardía y su cabeza explotaba tras colgar el teléfono. No había pasado ni media hora y sentía de nuevo que el mundo caía sobre su espalda. Se sentía defraudado y sobre todo enojado contra Raquel, su compañera de brigada; nuevamente había olvidado sus deberes, dió una tonta excusa acerca de su familia, al cual no le prestó atención, le indignaba que ni siquiera se hubiera disculpado por no acompañarlos a el y a Gerardo, su otro compañero a hacer la compra de los insumos. Mientras estaban en el mercado recibió la nota de su exposición con ella, en la cual no entregó el trabajo al que solo le hacía falta la portada y ella prometió mandar; obviamente era una nota reprobatoria, lo cual afectaría su promedio, del que dependía su beca. Eso significaba que de nuevo debía trabajar horas extras en su trabajo, para poder pagar la renta del departamento, por suerte tenía un compañero y se dividían los gastos.

Caminó lentamente con las pesadas bolsas de insumos y pidiendo a todos los santos que el vigilante del fraccionamiento estuviera haciendo sus rondas, no tenía ánimos para nadie.
-¡Jóven!, viene muy cargado, hoy llega temprano. - dijo alegremente, asomándo la cabeza con curiosidad.
-Si, lueg...-ni siquiera me dejó teminar-
-¿Cómo le fue? se veía muy apurado esta mañana. Yo entiendo cómo es trabajar en una cocina, ¿sabía que yo trabajé varios años en la Ciudad de México? La verdad me gustó, pero sentía que no me pagaban lo suficiente, usté cree que le dieron mi puesto a un chavito que ni sabía hacer nada, na'más porque era pariente del dueño, ¡ñaa! además que querían que yo le enseñara lo que me llevó años aprender, n'ombre, empaqué mis triques y me vine y pues ya ve, ando ahora de vigilante... -todo lo decía tan rápido que no encontraba forma de cortar la charla, de pronto el ardor saltó de su estómago a su garganta y vomitó palabras que no fueron corteses.
-¡A quién chingados le importa José! -Mientras se alejaba alcanzó a oír las murmuraciones del viejo vigilante con el que muchas veces se había sentado al final de mis jornadas a hacer y hablar de nada. Más tarde se disculparía, en ese momento solo quería llegar a su casa, tomar una cerveza del refrigerador y tirarse sobre el sillón a observar detenidamente la mancha del techo hasta quedarse dormido. -¿por qué mi casa tenía que ser la última del fraccionamiento?- pensó, nunca antes le había parecido tan largo el trayecto.

Ya casi en su casa respiró profundamente dejando salir un quejido como exhalación, iba sintiendo cada uno de sus músculos tensos, lidiaría con Raquel al otro día; por lo tanto sólo debía pelar los tomates y empaquetarlos en bolsas de a kilo, cocer 1 kg de frijoles, Sacar las semillas y venas a los chiles, porcionar la carne, sacar del congelador el fondo que había preparado desde el fin de semana y pasarlo al refrigerador, poner en el refri toda la verdura, lavar su uniforme porque Raquel accidentalmente derramó salsa en el y sería libre de acostarse en el sillón. 

Abrió la puerta y quiso aventar las bolsas con furia, el chico con el que compartía departamento había tenido una fiesta en ese día que se ausentó. Cajas vacías de pizza regadas por el piso, botellas y latas igual, sobre la mesa algo viscoso derramándose, la cocina llena de trastes sucios, restos de comida por doquier, los sillones mojados, manchas de catsup en el techo, el espejo roto, el microondas quemado, los pisos pegajosos... Llamó a Enrique varias veces pero estaba solo.  Decidió que no era su problema y solo metió las cosas en el refrigerador obviamente vacío, aunque sucio; llamó a Gerardo, un buen amigo, el único que según su juicio tenía la madurez mental para su edad y le pidió encargarse de cocer los frijoles. Lavó su uniforme y se decidió a ignorar el desastre e ir directo a su cuarto. 

Giró la perilla y deseo que nada más hubiera pasado en su ausencia.

sábado, 25 de marzo de 2017

Comida para el pueblo

Después de bastante tiempo me he propuesto retomar mi blog, subí varios escritos que tenía en el tintero.

Este post es simplemente una lista de lo que se ofreció el pasado 11 de marzo del 2017 en casa de mi abuelita con motivo del Convivio de transferencia de la imagen del Señor Santo Entierro del Barrio de San Isidro al Barrio del Espíritu Santo. Es una tradición antigua en el municipio de San Juan del Río. No es tan conocida como yo imaginaba y puede deberse a su carácter periférico (geográfica y socialmente hablando); también por la poca rotación de los participantes de la Asociación; sin duda esta tradición da mucho para hablar, pero hoy solo dejaré la lista de lo más representativo de la comida ofrecida al pueblo.

Mole en pasta (88 kg)
Arroz (48 kg)
Frijoles chicos (55 kg)
Frijol grande (volador) (25 kg)
Pollos enteros (150)
Pierna y muslo de pollo (70 kg)
Guajolotes enteros (4)
Puercos (2)
Borregos (2)
Consomé (30 L)
Pan dulce (250)
Pan de fiesta (2)
Fruta variada (40 kg)
Refrescos grande 2 L (280)
Refresco chico (36)
Cartones de cerveza (13)
Pulque (30 L)
Chocolate (9 L)
Mesas rectangulares 10 pax (41)



Un sentimiento nuevo

Hoy me siento peculiarmente sensible, no se como describirlo, probablemente no tengo las palabras adecuadas para describirlo pues estoy sintiendo varias cosas a la vez, tristeza, melancolía, alegría, tranquilidad y energía a punto de liberarse. El mundo simplemente luce espléndido, aunque también cruel. Es un periodo de introspección que me ha dado tantas gana de comer, quizá por el hecho de que sigo recriminando mis sentimientos aunque en menor medida que antes. No lo sé, solo las lágrimas salen de mis ojos y enseguida siento el latir de mi corazón en todo mi cuerpo, un calor emanado constantemente.

Carta a mi

En esta madrugada fría, recostada en mi cama envío mis deseos y sueños a quien está buscandome. Envío un apasionado abrazo y un cálido beso. Yo pienso en vos como vos en mi.

Una respuesta rápida

El universo siempre está en movimiento, expandiéndose, transformándose; ¿por qué me cuesta tanto crear mis propios movimientos? Hoy oré para tener una respuesta, para encontrar sensatez a mis delirios. Hoy encontré rezagos de mi viejo yo, del ser que siempre ha querido detener el tiempo y tener lo que desea con solo pensarlo, sin trabajo ni esfuerzo. 

Quise oponerme al cambio, otra vez, crecer me esta doliendo tanto, madurar me da tanto miedo. Soy tan joven y no ha sido la primera vez en pensar terminar mi vida, pero me veo tan cobarde como para desear que alguien lo haga por mi.

Realmente en días como éstos veo un futuro completamente negro. Hace algunos meses creí estar lista para enfrentar todos los desafíos de la vida, quizá no sea así. Tiendo a pensar demasiado las cosas, a minimizar mi trabajo a subestimar mi valentía, suelo no confiar en mi. 

¿Quien, quien querría una persona así? Una persona con tantas expectativas y poca acción. Me estoy juzgando demasiado, si no confió en mi, cómo puedo confiar en otros, si no me soy honesta, cómo puedo serlo con los otros, si no me ocupo de mi, cómo otros lo harán. 

Soy tan dura conmigo misma, soy tan dura con todos. 

Hoy oré por una respuesta y el universo me contestó inmediatamente: el árbol da sombra, protege, es fresco, pacífico y alegre; el árbol necesita de agua para poder ser, de otra forma morirá. Entendí  inmediatamente también, yo soy como el árbol, solo me quedaba una pregunta por responder ¿Que es el agua para mi? Que quiero de verdad y sobre todas las cosas, el mayor sueño que tan imposible suena que sólo hace que lo desee más. El motivo de mi existencia es...

Me acuerdo

El tiempo transcurre, inmutable a los hechos, fluído y eterno. El río por el que alguna vez caminamos sigue en sus sitio, bajo la protección del cielo.
La ciudad ha crecido, pero continúa sintiéndose una tranquilidad propia desde que hay registro.
Me siento diferente, mi corazón sanado está, sin embargo, te sigo pensando.
Corazón mío que todo rememora, corazón que emana y anhela amor: envíale a ese niño la blancura de la paz, la rosa del amor propio y la fuerza del fuergo.
Luna mía que siempre abogas por mi, llénale de besos, dulzura y valor. Mientras aún me acuerdo.